¿Por qué la casa en la que crecimos —de techos altos, patios largos, muros de mampostería que respiran— ya no se construye? ¿Por qué la nueva vivienda parece hecha contra el clima, contra el oficio, contra la gente que la habita?
Inthropic se fundó en Mérida en 2019 para responder esa pregunta con obra. Empezamos comprando lento, escuchando lento, dibujando lento. Yucatán fue —y sigue siendo— el centro de la operación.
Hoy mantenemos nuestra sede en Campestre, Mérida, y desde ahí cruzamos el país: tenemos proyectos en marcha hacia el centro, el norte y el sur de Estados Unidos.
Siete años después, seguimos en la misma mesa, escuchando a las mismas familias.